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Con el otoño, llegan los níscalos.

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Conocidos científicamente como Lactarius Delicious y en ciertas zonas del norte de la Península como rovellones, los níscalos pertenecen a uno de los géneros más apreciados y conocidos de hongos. y su presencia en diferentes platos de nuestra gastronomía se acrecienta con el paso del tiempo.

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Se caracterizan por poseer un sombrero que va cambiando de forma; los níscalos están enrollados y, progresivamente, se van abriendo. Presentan un color anaranjado con círculos de tonos rojizos, e incluso, en ocasiones, al romperse, se tornan verdes.

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Los níscalos destacan por su versatilidad en la cocina, ya que podemos prepararlos a la parrilla, al ajillo, en guisos, con arroz, para guarnición de pescados y carnes, con pasta, o ser ingredientes principales de tortillas, revueltos, pizzas o salsas

Yo cuando cojo muchos, como el martes que cojimos más de cinco kilos, hago muchos fritos con ajitos. De esta forma despues los puedes dejar en la nevera, tapaditos con el aceite y con el jugo que ellos sacan, así aguantan bastantes días a la nevera y si no tienes con qué acompañar un bistec de ternera, pues ya está listo. Es ideal para cuando vuelves del campo, acompañado de una buena cerveza.

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Son un alimento con una excelente fama y su calidad va disminuyendo a medida que pasan los días. Por ello, es necesario encontrar un buen método de conservación.

Se pueden hacer al baño maría, aunque uno de los mejores métodos es congelarlos. Si quereis hacerlo, tan solo es necesario hervirlos durante unos tres minutos, para que despues no se vuelvan negros.

Y aquí os dejo una de las formas en que yo los hice....que hoy lo acompañaré con un pollo a la cerveza. Rico verdad?

Ey, y las fotos son mias, son los rovellones que yo cojí....no son sacaditos de la red, que yo sé lo que me costó limpiarlos todos. Uno a uno con un trapo. Se me olvidaba deciros que no los metais debajo del grifo. Se limpian con un trapito y mucha paciencia, para quitarles toda la tierra. Nada de agua, ok?