Fiorella no era una princesa como todas las demás. Si bien su figura era elegante y esbelta y su rostro muy bello, sus modales dejaban mucho que desear.
Sus padres le habían procurado la mejor educación pero, a pesar de ello, Fiorella parecía no haber aprendido mucho más que geografía o matemáticas.
La princesa era muy culta realmente, sabía idiomas, leía en forma clara, dominaba las ciencias, pero había algo en ella que no se condecía con su figura de princesa y eran sus modales.
Comía con la boca abierta, jamás decía "gracias" o "por favor", mucho menos se escuchaba un "permiso" o "disculpe". No se tapaba la boca al toser y tampoco cuando estornudaba. En definitiva, la princesa -si bien muy culta- no tenía modales de princesa.
Sus padres estaban muy preocupados pues ya no sabían qué hacer para que su hija aprendiese cómo debía comportarse. Los reyes sabían que la educación no se adquiere sólo por los libros que uno lee, o por lo que estudia, sino de muchas otras maneras.
Tal era la desazón de los reyes, que trataban que la princesa no saliese demasiado del palacio. En realidad, sentían un poco de vergüenza por los modales de su hija.
- Si sigue así, jamás se casará - Sollozaba la reina muy preocupada.
- ¿En manos de quién dejaremos el reino el día de mañana? ¿Quién querrá casarse con una princesa que se limpia la nariz con la manga del vestido y escupe a más de un metro de distancia cuando come?
Más allá de la falta de modales de la princesa, los reyes estaban preocupados pues no tenían hijos varones, por lo cual, la princesa debería casarse para poder acceder al trono junto con su esposo.
Fiorella no se preocupaba ni por cuidar sus formas, ni por su futuro matrimonio. Creía que era muy joven para casarse y que adquirir buenos modales no sería tan difícil, si algún día se tuviese ganas de hacerlo.
Sin embargo, hay ocasiones en que la vida nos demuestra que nuestros tiempos, no son los de ella y esto le ocurrió a la princesa.
El rey enfermó gravemente. A pesar de todos los cuidados y las medicinas que recibía, empeoraba día a día. Todos pensaban que ya no habría cura para él.
Fue así que la reina mandó llamar a su hija y le dijo:
- Hija querida, es necesario que contraigas matrimonio cuanto antes, el reino no puede quedar sin rey.
Fiorella no prestó mucha atención a las palabras de su madre. Tal era la tristeza de la princesa, que poco le importaba poder acceder al trono, ella lo único que quería era que su padre sanase.
La reina insistió una y mil veces, hasta que convenció a la princesa que, para tranquilidad de su padre, debía buscar un futuro esposo.
No fue fácil explicarle a Fiorella que, más allá de no poder demorarse en la búsqueda, debía modificar sus malos modales. Debía hacer muchas cosas en poco tiempo, encontrar un novio, de ser posible enamorarse y como si esto fuese poco, aprender todo aquello que sus padres habían querido enseñarle durante años y que ella no había aprendido.
Decidieron que la princesa viajaría para estrechar vínculos con los diferentes reinos y ver si en alguno de ellos conocía algún príncipe del cual se enamorase.
- Esto no será tarea fácil mi niña - Dijo Ana, la dama de compañía a la princesa.
- ¿Por qué lo dices? No soy fea, visto muy bien, soy limpita y como si esto fuese poco, soy una princesa - Contestó Fiorella.
- Una princesa con modales un poco extraños, si me lo permite - Replicó tímidamente Ana.
- Ahora va a resultar que para que alguien se enamore de mi debo comer con la boca cerrada, saludar a cada rato, taparme para estornudar ¡Eso no es amor! - Gritó la princesa.
- Para poder enamorarse de alguien, hay que poder acercarse a él y conocerlo mi niña y con todo respeto... con sus modales no son muchos los que se le acercan
- Ya verás que tan equivocada estás. En cuanto vean que soy joven y bella, a nadie la importará si saludo o no - Dijo Fiorella y dio por terminada la conversación.
El viaje comenzó, Fiorella iba en el carruaje real junto con su dama de compañía y un par de sirvientes.
Llegó el turno de visitar el primer reino vecino. Al llegar al palacio, los sirvientes la esperaban para conducirla hasta el rey y su hijo. Entró sin siquiera decir buen día. No dio las gracias cuando le abrieron la puerta y mucho menos pidió permiso al entrar en el gran salón real.
Tanto el rey, como su hijo se molestaron y sorprendieron por la actitud tan poco educada de Fiorella. La vieron bella y culta, pero no les pareció suficiente. El príncipe especialmente lo lamentó pues algo de la princesa le había gustado mucho, pero en su reino tales modales no estaban permitidos.
La princesa se retiró, dándose cuenta que no había podido entablar un buen vínculo, pero no pensó que fuese por sus modales.
El visitar el segundo reino, bastante más alejado que el primero, la esperaba la familia real para cenar. Todo estaba dispuesto, velas, los mejores manteles y copas de metal plateado.
La cena fue un desastre. Los reyes y los príncipes quedaron estupefactos al ver cómo comía la princesa. Arrancó la pata de pollo con la mano, con la mano siguió comiendo y sin cerrar la boca, todo esto al tiempo que escupía mientras hablaba.
Demás está decir que también fracasó en su intento de acercase a los miembros del reino.
- ¡Qué lástima! - Comentaron los reyes - Una princesa tan bella y con esos modales, no será digna de ningún trono.
El viaje fue un fracaso. En todos los reinos visitados pasó lo mismo. La princesa debía emprender el regreso con las manos vacías.
Desconsolada por no poder llevar tranquilidad a su padre enfermo, se puso a pensar en todo lo ocurrido.
- Le dije que esto pasaría mi niña, se lo advertí - Dijo Ana.
Lejos de molestarle tal comentario, Fiorella reconoció por primera vez que su dama de compañía tenía razón. Recordó cada escena en cada palacio y se sintió avergonzada.
La princesa no tenía buenos modales, pero le sobraba amor por su padre. Decidió que empezaría todo otra vez, pero de otra manera.
Volvió al primer reino, donde una vez más la esperaban los sirvientes en la puerta.
Con gran esfuerzo de su parte, se escuchó un "Muy buenos días", tras un "Gracias" y "Permiso" un poco tímidos y entrecortados, pero sinceros.
El Rey y su hijo quedaron asombrados, no era la misma persona que los visitara tiempo atrás. El príncipe estaba feliz y se dio cuenta que Fiorella estaba haciendo un gran esfuerzo por cambiar la imagen que de ella se habían hecho.
Conversaron largamente sin problemas. La princesa estaba nerviosa y pidió que cerrasen las ventanas, no fuera cosa que una corriente de aire la hiciera estornudar y no se tapara la boca.
Nada de eso ocurrió, incluso la invitaron a cenar y con un poco de miedo, aceptó la invitación. Mucho empeño puso la princesa en masticar bien y no hablar con la boca llena, pero al ver la sonrisa del príncipe, pensaba que éste y cualquier otro esfuerzo valían la pena.
No les sorprenderá si les digo que Fiorella y el príncipe se enamoraron.
Llegó el momento de regresar al palacio. Fiorella no volvió con las manos vacías, no sólo porque había conocido a quien sería su esposo, sino porque había aprendido una lección muy importante.
Es cierto que el amor no depende de los buenos modales, pero no tenerlos hace que las personas se alejen de nosotros, perdiendo así la oportunidad de hacer amigos, relacionarnos con los demás o incluso de enamorarnos.
Un buen modo es mucho más que un "gracias" o un "por favor", es respetar a los demás y ganarnos el respeto ajeno.
Para la princesa fue necesario tener que atravesar un momento difícil para aprender lo que con tanto amor sus padres le habían inculcado, pero lo aprendió.
Lo importante es que gracias a su esfuerzo, Fiorella encontró el amor, dio tranquilidad a su padre y como si esto fuese poco adquirió modales de princesa que no son -ni más, ni menos- que los que tenemos que tener todos aunque no vivamos en un palacio.
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(Una princesa diferente. Escritora Argentina. Cuentos para reflexionar.)


AVE FX ------
24 sep 2009 | 09:38 AM
KILIFA, un cuento que hace reflexionar mucho.
Vale yo no soy princesa, ni quiero serlo, dejate en paz, pero digo muchos tacos, te prometo que no vuelvo a decirlos, seré buena.
besazos
kilifa
24 sep 2009 | 09:42 AM
jajajaja
bueno...a ver si entre todos somos muy buenos!!! jajaja
Yo tambien prometo intentarlo...jajaj
joder...ups, no he dicho nada!! jaja
segundo intento....ejem....decía que los modales son muy importantes, y mucho más para relacionarnos por aqui.
besos
Carlos
24 sep 2009 | 09:52 AM
Linda Kily:
Un cuento acertadísimo. En esta época de vulgaridad, ordinariez y zafiedad, siempre está bien recordar que somos capaces de comportarnos como hombres y mujeres de una pieza que saben estar en el mundo, no como vulgares patanes, que es lo que parece que ahora vende.
Parece que si no dices tacos, si no hablas a voces con la boca abierta como un buzón, ya te llaman "pijo o pija", esto es la leche. A la educacion, a los modales, al saber estar, a la clase ahora le llaman pijerío.
En fin, prefiero serlo a ser un ordinario, que quieres que te diga. Y de tí, ni te cuento preciosa, sigue siendo una chica con clase, que tu lo vales, aunque no anuncies cosméticos.
Un besote
Carlos.
AVE FX ------
24 sep 2009 | 09:58 AM
JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAJAJJJJJJJJJJJJJJJJJJ Así es imposible jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaajaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
kilifa
24 sep 2009 | 10:03 AM
Carlos
bueno...tú eres justo el modelo a seguir...siempre cordial, siempre educado, siempre perfecto...
no es fácil encontrar gente como tú, pero creeme que me encantaría....jajaja aunque no sé si me iría muy bien eso de que por todos lados me dijeran lo linda que soy, me volvería demasiado creía, porque convencer...convences!!! jajaja
Tú no eres pijo...eres GENIAL, con todas las palabras y además, en mayúsculas.
No cambies, no abundan las personas como tú.
besotes
kilifa
24 sep 2009 | 10:03 AM
Ave fx
no me regañes...juro que lo estoy intentando...jajaja
besotes
lilian fernandez
24 sep 2009 | 10:19 AM
Yo soy una defensora de las formas, a veces suelto alguna vulgaridad pero puntualmente.
Kily a ti hasta los tacos te quedan bien.
BESOS BRUJA
PD. A VUELTO LA IMAGINACION A LA COCTELERA
DIVINO TU CUENTO Y MUY EDUCATIVO
kilifa
24 sep 2009 | 10:51 AM
a mi? jajaja
me lo dejais hacer todo!!! me vais a hacer una consentida!!! jajaja
si, espero que la imaginacion nos siente mejor.
se acabaron por mi parte los malos rollos.
besos
Lidia Cervantes
24 sep 2009 | 11:01 AM
Ay... ya conoces mi talante republicano... pero yo también quiero ser princesa... bueno... tener modales de princesa quiero decir... ¿Puedo seguir siéndolo y renunciar a la condición de princesa, por favor? Es que si no, me crea un conflicto existencial y entonces no sé si quiero ser educada... Joeee (ups perdón) que lioooo.
Fuera de bromas, la educación y el respeto, no es otra cosa que tener en cuenta a los demás. En mi opinión, único salvoconducto para exigir que te tengan en cuenta a ti... Osea, unos de esos derechos, en plena simbiosis con el deber... Una cosa, trae la otra.
Besos preciosa bruji cuentista.
kilifa
24 sep 2009 | 11:06 AM
por supuesto guapa....en mi casa hay más de esos!!! jajaja
besitos a tí tambien bruja. ( así mejor?)
enredadass
24 sep 2009 | 12:26 PM
pues el divorcio esta a la vuelta de la esquina cuando se canse de aguantarse los pedos mañaneros...
...esperemos que el buen sexo culto y educado lo supla jajaja
besos y mas besos
Fernando
24 sep 2009 | 12:30 PM
Tener buenos modales hoy en dia esta hasta mal visto....Cuesta,es mas facil tenerlos malos y decir q se es campechano y proximo...
Es mucho mas fluida una charla con una persona educada,ademas q es tas suelen tener mucho mas riqueza verbal
Buen dia Kilifa
tess
24 sep 2009 | 12:49 PM
No soy princesa , aunque alguien en estos mundos blogueros, así se dirige a mi: Princesa; pero he de reconocer que en mis modales de "lady" a veces se introducen esas palabrillas que ya son coloquiales y depende de cómo y dónde se digan, son malsonantes.
Los modales, la buena educación, se traducen en definitiva en el respeto a los demás y eso si que lo llevo como bandera y sé que más de un@ por aquí me acompañan.
BesoTess educados y respetuosos pero muy muy cariñosos
la-cocina-de-samira
24 sep 2009 | 12:58 PM
Hola kili, bonita reflexión ............ Soy de la forma de pensar que si quieres que te respeten primero has de respetar . La educación y las buenas formas nunca están de mas. ........asi que seguiremos en ello como la princesa o al menos lo intentaré jeje.........
Muakssssssssssssss preciosa.
diasazules
24 sep 2009 | 01:11 PM
Hoy a las 17 h. me voy unos días de vacaciones con dos de
mis hijas a Cuba, a la vuelta os traere fotos y un montón de
cosas para contar.
BESOS
lasrecetasdeteresa
24 sep 2009 | 03:02 PM
Bueno que cuento tan precioso, y que moraleja tiene y es que nunca es tarde para aprende. Besitos.
Mariana la Aldeana
24 sep 2009 | 04:29 PM
Jeje, esto me recuerda a un cuento...
Era una princesa preciosa, pero muy mal hablada, así que cuando llegó un príncipe a conocerla, sus padres le pidieron que no abriera la boca para que no dijera alguna inconveniencia.
El principe se prendó de la bella princesa, pero como no decía ni mú, le pidió que hablara, a lo que la princesa contestó:
-Pa qué, ¿Pa joderla?
Besos, guapa.
fantasmita
24 sep 2009 | 07:37 PM
Menuda lección nos traes hoy Kili, a más de uno le vendría muy bien.
Besos guapísima.
skpe
24 sep 2009 | 07:43 PM
Bonito cuento...yo siempre he pensado que los buenos modales son de agradecer y te traen muchas satisfacciones, aunque no esten de moda y parezcan caducos...respeto y buenos modales y que cada uno se exprese como quiera, pero con modales...un beso doña Kilifa ha sido todo un placer leer su blog jajajaja,,,muakkkkkkkkk
Yssys27
24 sep 2009 | 07:55 PM
Muy bueno el cuento de la princesa y muy educativo, si bien no estoy de acuerdo con muchas de las normas sociales (por que hay normas y normas) lo de la educación, la cortesía, el respeto y hacia los demás que empieza por el respeto hacia un@ mism@, el saber estar es algo con lo que se nace, no se si puede aprender, lo que si estoy segura es de que sin esos pequeños y grandes detalles nos alejamos de los demás y con lo rico que es un te quiero, gracias, por favor y lo más, más, más importante tener claro que el otr@ tiene el mismo valor y merece el mismo respeto que yo. Por cierto y gracias al dios lo de pija dejó de preocuparme hace mucho tiempo cuando entendí que solo era otra palabrita inventada para muy sutilmente no decirte estas chapada, o eres una reprimida. Un abrazo
P.D.: he dicho que no se si se puede aprender, por que cerrar la boca mientras comes vale, buenos días, buenas tardes, buenas noches, gracias, por favor si no lo sientes no tiene valor y siempre volvemos a caer en lo mismo. Creo que esto tiene que ver con algo más profundo algo que se encuentra dentro de uno y no se aprende en un curso de protocolo. Así que a mirar dentro y preguntarse uno que me pasa, que esta sucediendo dentro de mi para actuar de forma destructiva.
123
24 sep 2009 | 08:35 PM
:) los buenos modales son una muestra de respeto hacia el otro y son básicos para la convivencia, sin ellos es imposible.
buen cuento, kili
muchos besos
kilifa
24 sep 2009 | 09:45 PM
enredadas
jajaja
pues en mi casa los pedos son nocturnos...jajaja
besitos preciosa
kilifa
24 sep 2009 | 09:47 PM
Fernando
estoy deacuerdo contigo. Las conversaciones de hoy en día son muy pobres en modales...recuerdo las collejas que me llevé de niña, cuando un tan solo jolines, era motivo de enfado por parte de mi padre...
nunca soportó lo que ahora le escucha a su nieto...o sea, a mi hijo.
besitos
kilifa
24 sep 2009 | 09:48 PM
Tess
no sueles ser maleducada....o nunca te veo así, no te lo crees ni tu!!! jaja
besos
kilifa
24 sep 2009 | 09:49 PM
samira
tú eres como una princesa, siempre correctisima....sigue así linda.
besitos
kilifa
24 sep 2009 | 09:50 PM
dias
eso, eso!!!
me encantan tus fotos.
disfruta reina y nos cuentas a tu vuelta.
besitos para todos esos dias
kilifa
24 sep 2009 | 09:51 PM
teresa
no, nunca es tarde para pensar en ser educados, si en algun momento se nos olvida.
besos
kilifa
24 sep 2009 | 09:52 PM
Mariana
parece más un chiste....jajaja
uy, cuentas mis meteduras de pata para contigo, falta de educacion? mira que yo te digo muchas cosas, e igual te ofenden!!
como lo de los botones...ay Mariana....jo...dime....( jajaja)
besos
kilifa
24 sep 2009 | 09:53 PM
fantasmita
hasta a mí misma...por unos dias se me olvidó lo que es la educación.
besitos
kilifa
24 sep 2009 | 09:55 PM
Skpe
agradecida me dejas de tu visita, sabiendo lo ajetreada que estas con tus obligaciones de cambio de armario...es todo un detalle por tu parte...
Eres un encanto, deberian darte un diploma.
ejem....hasta pronto guapa, ten buena noche. Y sueña con los angelitos.
( no nos pasemos tampoco!! jaja)
bruxana
24 sep 2009 | 11:42 PM
Hola Kilifa:))
Ayyyy... cómo me ha recordado tu cuento (bueno, cómo lo he relacionado, más bien) con el "ambientazo" en que paso 8 horas diarias...
:(
(De hecho, anoche mi post planificado iba precisamente de eso y esto: los malos modales. De cómo algunas incluso alardean de malos modales... cuando se supone que somos la élite de las élites del telemárketing. Qué lástima...)
No sé. Yo es que debo ser muy rara. Pero saludo al conductor del bus cuando pico el billete (no espero respuesta), saludo y doy las gracias cuando compro el periódico ó cuando me ponen el café en el bar, cedo el paso en el ascensor, sostengo la puerta de la calle para que salgan quienes vayan a salir conmigo... Igual por eso no me cuesta el menor esfuerzo estar todo el día con el "señor" y el "don" por teléfono... a pesar de que en mi vida normal hablo normalmente de tú a todo el mundo (la excepción siempre fueron los notarios y las personas de edad, al menos al conocerlas). Pero es que ni el tuteo ni el decir algún que otro taco tiene porqué ser síntoma de mala educación... siempre y cuando se mantenga el respeto. Vamos, que tengo vecinos muy mayores a los que llamo de tú... pero, por descontado, les ayudo con las bolsas, les pregunto por su salud y me intento portar con la cortesía que el trato merece...
;)
Pero, vamos, que què falta les hace a algunas "princesas" leer el cuento de tu post...
;)
Muchos besos, Princesa:))
La Guardiana
25 sep 2009 | 12:03 PM
kili, por AMOR somos capaces de los mayores sacrificios y hacemos las mayores locuras tambien.
esta es mi reflexion, yo no quiero ser princesa, soy una reina para la persona que me ama.
kilifa
26 sep 2009 | 10:58 AM
Bruxana
tu eres muy amable, no te preocupes. Incluso diria yo que no quedan muchas como tú...bueno, yo...que tambien hago las cosas que dices...jaja
Fuera bromas, esperemos que los buenos modales que intencionadamente pido, se vean reflejados en mi blog, de ahí el post.
besos
kilifa
26 sep 2009 | 11:00 AM
guardi
pero se tiene que ser respetuoso con todos, no solo con la persona amada...me refiero a ser educados, pese a no tener las mismas ideas.
Todo puede ser discutible, pero desde un mínimo de educación, y si se cree que no vá a ser posible, calladito mejor.
besitos