..Cuando creímos que los trastornos del sueño habían pasado...
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… Ya hace tiempo que no tenemos que cerrar la puerta para que no se nos vaya a la calle sin saberlo, y cuando simplemente son ya días sueltos los que se lava las manos en madrugada, o se pone a caminar por la propia habitación (muchas veces sin salir de ella)…ahora nos llegan las pesadillas.
Vuelta a la rutina de vigilarlo, de ponerle la botellita plástico en el suelo para que se escuche si abre la puerta... Aunque ahora se le escucha muy bien. Ahora no me amanece dormido en el suelo, ni se me escapa de casa. Ahora es otra cosa. Para él peor, porque le altera muchísimo.
Gritos, gritos altísimos, seguidos de acciones rarísimas como si estuviese luchando con algo. Mucho miedo, y un sudor frío. Le cuesta relajarse y hasta sería capaz de soltarte un buen tortazo si no tienes cuidado!!!. Y no olvidemos que pesa 50 kg, que tiene doce años y en ese estado la fuerza se le multiplica…
Dicen que normalmente no recuerdan nada…pero fijaros que si los recuerda. Y no me extraña que lo pase mal..
Está en el cole. Solo. No hay nadie, pero escucha ruidos. Dice girarse
y ver una rata enorme…fea, con la boca abierta. El corre. Y ella detrás. Intenta luchar contra ella, pero acaba por tenerla en la cabeza…y es ahí cuando más grita, es ahí cuando me toca salir corriendo a su cuarto, a quitársela de encima.
Ahí me toca a mí abrazarlo, darle calorcita, que intente serenarse, y hacerle ver que si cierra lo ojos no vá a volver a soñarlo. Pero no siempre lo consigo.
Quizás si tengan que ver los exámenes con éste tipo de sueños. En los últimos días ha estudiado mucho, cuatro exámenes que ha sacado sobresaliente, pero que me consta que le han alterado mucho. Me vá a tocar vigilar esos episodios de sueños, y ver si esos días tiene examen. Como hoy, que ya se ha ido preocupadísimo porque quizás no supere el 7.
Eso me trae recuerdos. Yo siempre he soñado mucho. Y lo peor, es que recuerdo pesadillas de hace años…como si fuesen de ayer mismo. ¿Le estará pasando a él lo mismo?
Sí, no importa que hayan transcurrido treinta, cuarenta, o incluso más años... casi todas las personas adultas recordamos alguna extraña pesadilla que tuvimos en la infancia: un pez con una boca enorme que quería devorarnos, una serpiente gigantesca que se enroscaba en nuestro cuello, o un simple desconocido que se acercaba siniestramente para hacernos una extraña y disparatada pregunta.
Etapas de niños, imagino.
Ahora me toca de nuevo estar junto a él y recordarle cada pocos dias la misma frase:
“Todo está bien; no te preocupes. Yo estoy contigo ahora”.
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fenicia dijo
Todo se arreglará bonita.
kisses
23 Febrero 2010 | 10:43 AM