Las mujeres son felices rebuscando entre las estanterias de los grandes hipermecados...(¿¿¿???)
.
Pregunta: ¿ por qué no hay carne para cenar?.
Y gran error, decir después: - “!!!no sé en qué gastas los euros!!!”.
Típica escena después: mujer enfurruñada y palabras de que no volverá a hacer la compra, sí tiene que ir sola.. Solo el pensar en ir a hacer la compra mensual, le hace sudar…
¿Os suena?
Quizás enfurruñarse sirva alguna vez, aunque no siempre. Quizás consigas que te acompañe para que no protestes, pero se limita al papel de sherpa doméstico, es decir, a tirar del carrito mientras tú metes las cosas dentro.
O peor aún, te hacen creer que cumplen su también deber, cuando en realidad han escogido el papel de gourmet, solo se encargan de un cupo reducido de productos que requieren selección, como el vino y el queso…
Ir al supermercado es planificar una estrategia de guerra para las mujeres que no disponemos de súper cerca, y hacemos la compra mensual:
Llenar un carro con cosas que abultan mucho, bajarlo al coche, y volver a subir a comprar todo lo demás.
La mejor hora para hacer la compra, llevar suficiente dinero y no gastarlo todo, saber que se va a buscar, saber en que estante está la sal o la crema depilatoria, comprobar que las ofertas son ofertas, conocer a la perfección que aquella gomina no le gustó a tu hijo la última vez, y adivinar que entre las cosas de aseo personal de él, faltan maquinillas de afeitar… mirar el reloj, y salir pitando a buscar aquella cajera antes de quedar atrapadas en la interminable cola de señoras que llevan unos cuantos niños tremendos que todo lo tocan, (suele suceder en épocas estivales y sábados).
Una vez en la caja, esperando pacientemente, te das cuenta que se te ha olvidado algo, y te vas corriendo a ese pasillo, dándote cuenta de que lo han cambiado de sitio. Te llaman por teléfono… ¿aún sigues comprando? ¿Sabes que casi es la hora de la cena? Al final decides dejarlo para otro día.
Llegas a la caja, y joooderrrr, la harina está rota!!. Claro, hace falta harina, por lo que corre a buscar otra antes de que nadie te proteste por la espera.
Después, hay que intentar que todo lo que habías ido metiendo en el carro con sumo cuidado, quepa en el carro una vez embolsado, y que cosas como el pan bimbo o los huevos, no queden para tirarlos.
Bajar al parking con un carro que antes de estar lleno funcionaba bien, pero que después no va ni de cara al aire.
Colocar la compra en el coche, arrepentida de no haberte parado a tomarte una simple coca-cola, jadeando de agotamiento y con tres horas de compras a tus espaldas…
Y en el mismo coche mentas a la madre de alguien..Te has dejado olvidado algo necesario para ti, pero ni loca vuelves a subir!!!
El infierno podría ser más o menos así…
Aunque ahí no acaba.
Sube a casa, vacía el coche, recoge primero lo de nevera, y después todo lo demás….
Hombre que diga que le gusta ir al supermercado, miente. Pero mujer que admita que tiene debilidad por hacer todo lo antes mencionado, también.
Yo odio ir de compras al súper…otra cosa muy distinta es salir a comprarme ropa, pero en cuanto alimentación se trata…¿no comemos todos? ¿Por qué los hombres huyen de éste quehacer?
…Si por lo menos admitiesen que es un gustazo ir a la despensa, verlo todo colocadito, coger lo que buscan, y no notar que falta nada…...sabiendo que es un trabajo extra que alguien hizo, para que ellos lo encuentren enseguida…O recoger las bolsas vacías, y tirar los cartones....
...pero ni eso, se limitan a protestar si falta algo, que debería haber.
Hayquejoderseeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->













kilifa dijo
...Y cuando llegas a casa y ves el sofá...pues como que no te toca aún, hay que hacer la cena...
Ama de casa, que mal está pagado!!!
23 Julio 2011 | 07:44 PM