Transmutación de género.
Falda, tacones, sostén, y a veces hasta maquillaje para convertirse, durante un rato, en toda una señorita.
No es nada nuevo. De hecho, es tan viejo como el mundo. Y, sin embargo, siempre funciona.
Pocos hombres se han librado de la tentación, por lo menos una vez en la vida...
¿Burla, liberación, desafío, venganza, empatización?
¿Envidia de algunos rasgos del carácter de las mujeres, quizás?
Cierto que una mujer disfrazada de hombre apenas causa efecto reseñable en nuestro ánimo, por eso no entiendo que ven ellos al vestirse de nosotras...yo por lo menos, no encuentro nada jocoso o chocante en vestirme de hombre....
Hoy os traigo a mi hombretón, que bien metido en el papel se contoneaba, sonreía y ladeaba la cabeza como si fuese la mismísima Marilyn Monroe.

...Solo le faltaba un poco de gusto a la hora de vestirse...jajaja
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kilifa dijo
Bueno...algo de gusto, y una buena peluquera!!!! jajajaja
24 Enero 2012 | 07:56 PM