La mayoría de nosotros tememos al cambio.
Necesito creer que merezco el cambio, y ese es mi gran problema.
Una vez creí verme a mí misma siendo, haciendo y teniendo lo que quería, divirtiéndome además con ello.
Pero tuve miedo. Y ese miedo me hizo actuar en contra de mis deseos.
¿Qué hubiese obtenido siendo, haciendo o teniendo lo que quería?
Me paralicé. Nunca lo sabré.
El vivir de una forma estática no nos da la felicidad, no nos aporta la plenitud que tanto anhelamos.
Yo, como lo sé bien, te recomiendo no dejar que tus miedos saboteen tus deseos de triunfar.
Aventurarte a un cambio, aunque eso haga que te equivoques.